La religión griega es conocida sobre todo por sus mitos. Pero es algo mucho más profundo. Comienza por los Dioses naturales o titanes. En un principio existió el caos, una realidad en que todo está mezclado. De él surge una organización provocada por la misma naturaleza de este caos; esta organización da lugar al mundo. Lo primero que existió fue Gea, la tierra, la gran madre; de ella nació Urano, el cielo. Ellos engendraron a los titanes. Estos representan la naturaleza salvaje: la luz (Tía), el océano (Océano), la fertilidad (Rea), el tiempo (Cronos)...
Cronos cortó los testículos a su padre, y éstos fecundaron al océano. De ahí nació Afrodita, el amor. Esto quiere decir que el amor es algo que está por encima de lo divino, y es el inicio de la antropomorfización de los dioses.
Cronos y Rea tuvieron varios hijos. Por miedo a que sus herederos lo mataran, Cronos lo fue devorando uno a uno nada más nacer. Pero Zeus se salvó gracias a su madre (Rea). Zeus mató a Cronos y liberó a sus hermanos. De ellos, que son conocidos como los olímpicos, nacieron los dioses y las personificaciones.
Esto representa no sólo el proceso de antropomorfización de los dioses, que se acercaron a los humanos y ganaron poder no tanto sobre el medio sino sobre el homo, sino que demuestra una mayor madurez humana al dotar a los dioses de las características que ellos habían adquirido.
Es curioso comprobar que el tiempo de reinado de Urano se conoce como edad de oro, el de Cronos edad de plata y el de Zeus edad de Bronce. Esto demuestra que los dioses y hombres, al ganar una mayor perfección psicológica-emocional se fueron corrompiendo.
Alberto Núñez Rodríguez.
martes, 27 de enero de 2009
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