

La Historia de mi Vida
Me llamo Eufemia. Tengo 83 años. Mi vida no ha estado llena de buenas noticias y, ni mucho menos, de días felices. Por desgracia, nací en época de guerra. En aquellos tiempos no había comida suficiente para toda mi familia y, por mucho que mis padres intentaban darnos de comer a todos mis hermanos, era casi imposible ya que eramos 8 y no contábamos con los recursos económicos suficientes. Tuve que ver morir a 4 de mis hermanos debido a la falta de alimentos y agua potable. Después del fin de la guerra mi padre consiguió un trabajo en una mina y mi madre se ocupaba de mis otros 3 hermanos y de mí, así, como de las tareas del hogar. Pasados unos años insufribles en los que ,tanto yo como mi otra hermana, tuvimos que buscar trabajo debido a que eramos las mas mayores y mis hermanos debían ir al colegio, conseguimos una casa decente en la que vivíamos mis padres, mis hermanos pequeños y yo. Mi hermana mayor se casó y se fue a vivir con su esposo muy lejos. Mis hermanos pequeños acabado el colegio se fueron a completar sus estudios a otro país. Por ello, únicamente, nos quedamos mis padres y yo. En los años que estuvimos viviendo en esa casa no nos fue tan mal gracias a mi trabajo y el de mi padre, pero poco después empeoraron las cosas. Mi padre enfermó y tuvo que dejar el trabajo, mi madre no hacía otra cosa que cuidar de él y todas las tareas de la casa y el pago de las facturas quedaron a mi cuidado. Al cabo de un año, mi padre empeoró y murió. Debido al estado de mi madre preferí avisar yo a mis hermanos, los cuales no pudieron venir debido al coste del transporte y a sus estudios y trabajos. Nos quedamos mi madre y yo. Empecé a verme con un chico y al cabo de 2 años nos casamos y tuvimos 2 hijos preciosos. Mi madre no se encontraba muy bien porque, desde la muerte de mi padre, no comía lo suficiente y el estar lejos de sus hijos no le sentaba muy bien, pero ella había pasado por cosas peores así que aguantó muy bien el paso del tiempo. Después de aferrarse a la vida, mi madre murió. Tanto mis hermanos como yo nos quedamos bastante mal. Pasó el tiempo y mis hijos crecieron; uno se fue a otra cuidad con su novia y yo tuve que irme a vivir con mi hija ya que la casa se me hacía muy grande y solitaria. Llevo ya 5 años viviendo con ella y mi salud no hace mas que empeorar. Dentro de poco moriré y mis hijos sentirán el dolor que yo sentí tras la muerte de mis padres. No hago mas que esperar ese día, ese día en que mi vida terminará y con ella todo mi sufrimiento.
Agua
Entonces alguien puso su mano en mi hombro, acariciándolo. Tomé su mano y se sentó a mi lado, quitándose sus zapatos y dejando sus pies en el agua. La miré, y, como me pasó al mirar al agua, me perdí en sus facciones y, cuando llegué a sus ojos, buceé en ellos, como tantas veces había hecho en aquellas aguas que nos miraban.
Ella me apartí la mirada; cogió una flor que emergía entre las juntas de las baldosas de la acera. La olió. Hable primero:
- ¿Es cierto? ¿Te marchas?
Ella miró al agua y su mirada se vació. No contestaba, no me hacía falta. Su silencio me hablaba más que su voz.
- ¿No puedes hacer nada?e
Ella se levantó.
- Sólo despedirme-dijo.
Me levanté. Acaricié su cara; me besó. Sabía que sería la última vez que la viera. Sólo acerté a llorar, y mis lágrimas emergieron de mis ojos como las aguas de los manantiales. Ella también lloró. Se lanzó al agua y desapareció, fundiendose con ella, y regresando a su origen. Sólosu flor, bañada por el rocío de sus ojos, quedó a mi lado; esta flor sería el fiel testamento de nuestro amor, el negro recuerdo de su huida y la marchita llave de mi existencia.

1 comentario:
¡Qué triste historia pero qué bonita!
María
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