Entré. El olor a tabaco me golpeó al abrir la puerta. El ambiente estaba viciado. Las luces amarillas daban una cálida imagen a la sala. Unas pequeñas lamapritas de estudio reposaban sobre las mesas, flanqueadas por un par de sillones de terciopelo rojo. El conjunto estaba pegado a un enorme ventanal que mostraba el parque de al lado, que ahora estaba oculto por la noche y por las cortinas de niebla que la cubrían.
martes, 17 de febrero de 2009
Puro teatro
Entré. El olor a tabaco me golpeó al abrir la puerta. El ambiente estaba viciado. Las luces amarillas daban una cálida imagen a la sala. Unas pequeñas lamapritas de estudio reposaban sobre las mesas, flanqueadas por un par de sillones de terciopelo rojo. El conjunto estaba pegado a un enorme ventanal que mostraba el parque de al lado, que ahora estaba oculto por la noche y por las cortinas de niebla que la cubrían.
NIÑO SOLDADO
Esta canción a mí, aparte de tristeza, me hace sentir como si se me encogiera el corazón, una sensación inexplicable.
Cuando veo todo lo que tenemos algunos niños y que no lo apreciamos, habiendo en el mundo millones de niños que no fuegan, sino que trabajan, que no estudian, sino que son entrenados para matar... niños que no son felices... me parece indignante porque no siento que el mundo sea justo.
Así, la primera vez que la oí, hace ya tiempo, sólo tenía ganas de ponérsela a todo el mundo para que la escucharan y que se dieran cuenta de todo lo que tenemos y no apreciamos, y que no en todos los lugares del mundo se vive como en nuestra sociedad, que la realidad es más dura de lo que pensamos. Y todo es debido a la falta de libertad, libertad que no se le puede quitar a nadie.
A todos los que lean esto, si tenéis oportunidad, escuchad esta canción y veréis lo afortunados que sois por poseer algo tan preciado como es la LIBERTAD, de la que muchos carecen.
JUEVES
Aquel día me levanté pensando que sería especial, y así fue.
Como todos los días me levanté, puse la cafetera en marcha y fui a ducharme. Cuando estaba bajo el agua se me ocurrió una idea, una gran idea, pero no sabía si a mis compañeros les iba a gustar.
Desayuné corriendo y me fui. Cuando llegué al estudio no había nadie, así que me puse a ensayar yo sola.
Cuando ellos llegaron les comenté mi idea: grabar una canción para recordar a las víctimas del 11-M. Les pareció fantástica, pero dijeron que había que hablar con la familia y preguntarles si les parecía bien esta canción y, además, que los fondos recaudados irían a parar a la asociación.
Al reunirnos con los familiares sentí que me sumaba algo importante, como es la lucha por el terrorismo; también me llevé una gran sorpresa, pues yo creía que se sentían impotentes al ver que los culpables de la muerte de sus familiares no eran castigados, pero decían que la justicia algún día se encargaría de ellos.
Cuando les contamos el motivo de aquella reunión les aclaramos que en ningún momento pensábamos mostrar debilidad ante aquel despreciable acto. Ellos nos felicitaron y nos dieron las gracias por lo que íbamos a hacer, y nos preguntaron si podía ayudarnos en algo. Al principio les dijimos que no, pero a Xabi se le ocurrió que podían grabar ellos mismos el videoclip, y así fue.
Ahora estoy encantada con la canción, porque al público le gusta y estamos colaborando con la Asociación de Víctimas del 11-M.
Para olvidarte de mí
Vas a tropezar conmigo sin quererlo
Para descubrir de nuevo que no hay nadie
Quien te llene los recuerdos
Tarde que el temprano sin saber cómo ni cuándo
Una lágrima te hará extrañar despacio
La ternura de un abrazo
Y el suspiro de mi nombre entre tus labios
Para olvidarte de mí
Para olvidarte de mí
Tendrías que renunciar
A tanto amor que te dí
Para olvidarte de mí
Para olvidarte de mí
Necesitas volver a nacer
Uno de estos días hay lugar de una caricia
Volverá de nuevo la melancolía
Para darte la noticia
De que no me has olvidado todavía
Para olvidarte de mí
Para olvidarte de mí
Tendrías que renunciar
A tanto amor que te dí
Para olvidarte de mí
Para olvidarte de mí
Necesitas volver a nacer
Sigo adentro de tu corazón
De las frases de cualquier canción
Sigo adentro del todo tu interior
Para olvidarte de mí
Para olvidarte de mí
Tendrías que renunciar
A tanto amor que te dí
Para olvidarte de mí
Para olvidarte de mí
Necesitas a volver a nacer
Me despido diciendo que nunca los olvidaremos.
José Julio Galano Resmella
Un millón de cicatrices
La canción trata sobre como sufrimos por amor y las miles de cicatrices que éste produce. Habla también sobre si nos producimos a nosotros mismos esas cicatrices...
El amor a veces duele, quizás no solo a veces, quizás siempre en el fondo duele, duelen los celos de una manera que no notamos. Aunque creamos tener una relación perfecta, siempre tenemos la curiosidad de saber ¿dónde está? ¿está pensando en mi? ¿me mandará el mensaje de buenas noches? ¿se acordará de mi cumpleaños? ¿de nuestro aniversario? Y mil preguntas más, que algunas no caben en cabeza humana...
Hay cicatrices que no se notan en el cuerpo, pero que hacen mucho mas daño que cualquier moretón. Sufrimos porque queremos, ¿somos masoquistas? El amor es una amplia definición, las palabras se borran, y los sentimientos son difíciles de explicar. Cuando dices “mi vida, te quiero” ¡¡¡Mentimos!!! Cuando tu vida es algo o alguien, es el motivo de tus alegrías y de tus penas, la razón por la que sonríes, un tesoro que cuesta encontrar y cuando todo se acaba, más cuesta volverlo a enterrar. ¿Como demostrar a una persona que realmente la quieres? No basta con decírselo mirándole a los ojos, ni decirle que la vida sin esa persona no tiene sentido, ni cualquier otra ñoñería. No basta con un mensaje, por que se borran, ¿decírselo? por mucho que lo guarde en el hueco más hondo de su corazón, las palabras se las lleva el viento, y al final lo que quedan son los hechos. ¿Por qué en cada mensaje ponemos siempre al final eso de “tQ”? ¿Para qué no se le olvide? ¿Por qué cuando una persona rompe nuestro corazón la queremos aún más, la seguimos queriendo con cada uno de los pedacitos?
Veamos la parte “buena”. Cada tarde, cada noche, cada madrugada que pasas con él, se convierten en momentos fugaces, y los segundos que vives sin él, eternidades. El amor es un bello sentimiento, que hace aflorar la parte más bonita de cada uno, te hace cometer muchas locuras, muchas, locuras que a veces no merecen la pena, locuras que a veces te cuestan cosas importantes. Por esas locuras, a veces, te pierdes momentos memorables, que al estar sin ellos, al tiempo, los acabas echando de menos.
Una vez me preguntó una persona, ¿Por qué sonríes? Respondí que porque era feliz, me contestó que nadie es completamente feliz, y finalmente le dije al cabo de mucho tiempo que a su lado yo si era completamente feliz, que me daba lo que necesitaba, que cuando no estaba conmigo lo echaba realmente de menos, que me sentía bien cuando estábamos juntos, que me alegraba cuando me llamaba, cuando me hacía una perdida, cuando me abrazaba...etc.
La última nota
Bazzel y Suko- La última nota
Esta canción habla de un suicidio. De la última nota que deja un chico explicando los motivos de esa acción y de todo lo que ha sentido para decidir dar ese paso tan complicado. Me identifico bastante con esta canción, porque es lo que pensamos muchas veces cuando las cosas nos van mal, pero esta canción es distinta porque habla de muchos problemas que me han sucedido a lo largo de mi vida y de algunos que me siguen sucediendo. Cuando escucho esta canción me imagino en esa situación ya que, hoy por hoy, es una de las soluciones que me planteo. Habla de la situación de ese chico, de cómo él intenta estar bien y que los problemas que le rodean no le afecten, pero llega un punto en el que por mucho que lo intenta no lo consigue, en ese momento nada te va bien aunque lo intentes y cuando intentas apoyarte en tu pareja o en tus amigos descubres que no hay nadie, que estás solo y que por desgracia esa es la mejor solución.
No obstante, otras soluciones serian:
- Intentar buscar ayuda en un profesional
- Intentar solucionarlo por ti misma sin ayuda de profesionales
- Intentar buscar apoyo en tu familia
- Buscar apoyo fuera de tu casa y apartarte un poco de todo
- Buscar ayuda en un centro especializado
Volar
Me gusta esta canción porque me recuerda mucho a una persona con la que he pasado momentos felices y espero que algún día vuelva a ser todo como era antes y repetir algunos instantes inolvidables. Todo esto acabó por una tontería que espero que nunca se repita.
Beatriz González Rodríguez
miércoles, 11 de febrero de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
Barskin

Yekaterina es una niña que vio la muerte de sus padres en la explosión de gas que asoló su barrio. Tras la confusa explosión que ocurrió cuando ella jugaba en su habitación, apareció un penetrante olor a gas que le causó una sensación de mareo que la hizo caer en aquel abismo de oscuridad. La primera sensación que percibió, de todo lo que la rodeaba, era unas rocas y pasos acelerados a su alrededor. Al abrir los ojos, exaltada, descubrió todo lo que había pasado; un desastre que había dejado su casa en escombros, la había separado de su familia y la única señal de vida que descubrió eran los sanitarios que la rodeaban haciéndola preguntas que le parecieron confusas y las cámaras que grababan el desastre que marcó su vida. Minutos más tarde vio el cadáver de sus padres, imagen que quedó grabada en su mente con un toque de dolor. Por más que buscó no pudo encontrar a su hermano, no quería ir al hospital sin encontrarlo; pero un joven voluntario logró convencerla para que fuese, prometiéndola que él les reuniría.
Dos semanas más tarde la trasladaron a un orfanato de la ciudad. Al llegar la invadió una extraña sensación, tenía el presentimiento de que algo bueno le ocurriría. Días más tarde, jugando en el patio ve a un niño columpiándose en los columpios de su orfanato; algo la impulsó a acercarse allí. Cuando reconoce al chaval corre a abrazarle, era su hermano Oleg, al que tanto tiempo llevaba buscando. Años más tarde descubrió que el voluntario fue el que lo llevó allí.
¿Físico o Químico?
Campos de cimientos
La hierba regada por el rocio empapaba sus pies. Su vestido verde y corto hacía juego con el espeso manto de follaje, y las flores de su sombrerito de paja con aquellas que adornaban el campo. Le encantaban aquellas mañanas de primavera, en que saltaba por el campo de sus abuelos, acompañada por el trino de los pajarillos y por las hacendosas hormigas, por el sonido del correteo de los pequeños roedores pateando la tierra y por el inconfundible sonido de las ovejas de su abuelo.
Corría a darle un beso cuando lo veía, y ayudaba dispuesta a su abuela, descansaba a la sombra de los árboles en verano, comía frutos secos en otoño, y se calentaba en la chimenea en invierno, esperando a que la naturaleza despertara, esperando para volver a adornarse el pelo con flores.
Cogió una enorme regadera de su abuelo, o al menos le parecía enorme a los seis años. Empezó a regar el ciruelo plantado por su tía hacía dos años, impaciente por saborear su dulzura. El frutal empezó a crecer, y sus hojas empezaron a metamorfosearse en alambres, sus ramas en cables y su tronco en una barra metálica.
Horrorizada, corrió hacia atrás y soltó la regadera. En ese instante, el trino de los pájaros se transformó en el estridente sonido de su despertador.
Sus sueños se disiparon como las sombras tras el nacimiento del astro rey. Respiró entrecortadamente. Se incorporó. Se quedó mirando al vacío. Aquel sueño la había trastornado. Se reprendió a sí misma por dejar que un sueño la dejase así a sus 34 años.
Pero el sueño la perturbó durante todo el día; estuvo a punto de perder el metro, y lo frenético de este le causaba extrañamente un profundo mareo. En el trabajo no daba pie con bola, pues su mente estaba en otro lugar.
Llegó a su casa. Miró a través del frío cristal la más fria ciudad, pétrea, ajetreada, demasiado ocupadaen mantener su rutina para vivir su vida.
La calefacción le aturrullaba la cabeza. La apagó, apagó la tele y se tumbó en la cama, pero Morfeo no se dignó a presentarse.
El sueño de la noche anterior la había perturbado demasiado. Pensó en su infancia; su abuelo había muerto, su abuela también; sobre el campo de su infancia habían crecido unos bloques de pisos, y de sus amigos de su infancia no sabía nada.
Había sacrificado todo por sus estudios y por su trabajo; había sacrificado su sueño de estudiar Bellas Artes por sus estudios de Economía. Había perdido el contacto con la mayoría de sus familiares. Salía temprano y volvía tarde, y sólo su madre la llamaba de vez en cuando.
Entonces se dió cuenta, había dejado de trabajar para vivir para empezar a vivir para trabajar, pero a su edad ya no había salida.
Beatriz Vidal
La historia de CassandraCassandra es hija única,tiene 11 años y sus padres no le hacen mucho caso, porque dedican todo o casi todo su tiempo a su trabajo.Ella pasaba la mayoría de su tiempo en el columpio del patio de su casa,imaginando que está en una isla desierta a la que ha llegado navegando, porque le gusta mucho.Siempre imagina que hay pajaros y animales a su alrededor.Aunque todo esto acaba cuando sus padres llegan a casa y no la dejan salir a su columpio,ella se va a su habitacion y vuelve a hundirse en la tristeza.

LA JOVEN JESSICA
Para todos, Jessy era una niña solitaria a la que nunca le gustaba relacionarse. Pero para mí era más que aquella niña solitaria. A mí me hacía pensar en algún secreto escondido. Pero pronto descubriría su verdadera cara...
Todo comenzó aquella tarde de martes lluvioso. Todo el mundo estaba en la puerta del instituto y esperaban a Jessica. María Jesús quería pegarla. Jessy salió. Deseé que sus padres la hubieran castigado, pero no. Le dio una tremenda paliza. Cuando todo acabó, todos se fueron pero Jessy siguió tirada en el suelo mientras la lluvia mojaba su cuerpo.
Yo no me lo pensé dos veces: fui a ayudarla. Pero Jessy no quería que la viera en ese estado, así que me fui a casa. Al día siguiente la vi por el pasillo del instituto y me acerqué a ella:
- Perdona, ¿estás bien?
- ¿No ves que sí? ¡Piérdete! -dijo orgullosamente. Pero yo no me fui y le dije:
- ¿Por qué me tratas así? Que yo sepa, te he hablado como un amigo.
- Pero es que tú eres igual que los demás.
- ¡No soy igual! Si fuera como ellos, no te hubiera ayudado ayer.
- Tienes razón, perdona. Es que llevo una temporada muy mala, -me dijo con lágrimas en los ojos.
- Yo te ayudaré, pero primero me contarás qué es eso que te atormenta.
Poco a poco nos hicimos muy amigos, has ta que un día vino a mí y me dijo que tenía algo que enseñarme.
Yo la seguí hasta que llegamos a la vieja biblioteca. Parecía que no había vida allí dentro, pero todo cambió cuando entré por la vieja y agrietada puerta. Aquello parecía un paraíso para mí, con tantos inconformistas dispuestos a introducir a uno más en su grupo. Todo aquello era fascinante. Aquella fachada gris y sucia no tenía nda que ver con aquellas blancas paredes llenas de ósters de mis grupos favoritos, dibujos y carteles hechos por ellos mismos. Aquella sensación de estar como en mi propia casa fue fantástica.
Conocí a muchísima gente, pero lo que más me impactó fue Jessica, que en aquel gran salón no parecía la misma. Aquella niña distanciada de la sociedad se encontraba allí como una más. Me quedé alucinado. Pero más alucinado quedé aún cuando Jessy me llevó a una habitación azul oscuro, llena de pequeñas luces que parecían estrellas, y me dijo:
- Aquí es donde venimos cuando estamos tristes.
Yo, emocionado por ver aquello, sin darme cuenta, me abrecé a ella, que me miraba a los ojos. Yo, también sin darme cuenta, me acerqué a sus labios perfectos y la besé.
Desde entonces, seguimos juntos, casados, con dos gemelas y un niño. Me di cuenta de que aquella época fue la mejor de mi vida y que dura hasta hoy. Estoy seguro de que nada hubiera pasado si no hubiera ayudado a aquella muchacha tirada en el suelo, empapada y deprimida en la calleja de aquel instituto, del que ahora sólo quedan las ruinas.
Espero que esta historia haya servido a todos aquellos que creen que no son nada en esta vida para convercerlos de que todos somos iguales y de que nada es inalcanzable.
José Julio Galano Resmella
Alexandr Petrosjan


La Historia de mi Vida
Me llamo Eufemia. Tengo 83 años. Mi vida no ha estado llena de buenas noticias y, ni mucho menos, de días felices. Por desgracia, nací en época de guerra. En aquellos tiempos no había comida suficiente para toda mi familia y, por mucho que mis padres intentaban darnos de comer a todos mis hermanos, era casi imposible ya que eramos 8 y no contábamos con los recursos económicos suficientes. Tuve que ver morir a 4 de mis hermanos debido a la falta de alimentos y agua potable. Después del fin de la guerra mi padre consiguió un trabajo en una mina y mi madre se ocupaba de mis otros 3 hermanos y de mí, así, como de las tareas del hogar. Pasados unos años insufribles en los que ,tanto yo como mi otra hermana, tuvimos que buscar trabajo debido a que eramos las mas mayores y mis hermanos debían ir al colegio, conseguimos una casa decente en la que vivíamos mis padres, mis hermanos pequeños y yo. Mi hermana mayor se casó y se fue a vivir con su esposo muy lejos. Mis hermanos pequeños acabado el colegio se fueron a completar sus estudios a otro país. Por ello, únicamente, nos quedamos mis padres y yo. En los años que estuvimos viviendo en esa casa no nos fue tan mal gracias a mi trabajo y el de mi padre, pero poco después empeoraron las cosas. Mi padre enfermó y tuvo que dejar el trabajo, mi madre no hacía otra cosa que cuidar de él y todas las tareas de la casa y el pago de las facturas quedaron a mi cuidado. Al cabo de un año, mi padre empeoró y murió. Debido al estado de mi madre preferí avisar yo a mis hermanos, los cuales no pudieron venir debido al coste del transporte y a sus estudios y trabajos. Nos quedamos mi madre y yo. Empecé a verme con un chico y al cabo de 2 años nos casamos y tuvimos 2 hijos preciosos. Mi madre no se encontraba muy bien porque, desde la muerte de mi padre, no comía lo suficiente y el estar lejos de sus hijos no le sentaba muy bien, pero ella había pasado por cosas peores así que aguantó muy bien el paso del tiempo. Después de aferrarse a la vida, mi madre murió. Tanto mis hermanos como yo nos quedamos bastante mal. Pasó el tiempo y mis hijos crecieron; uno se fue a otra cuidad con su novia y yo tuve que irme a vivir con mi hija ya que la casa se me hacía muy grande y solitaria. Llevo ya 5 años viviendo con ella y mi salud no hace mas que empeorar. Dentro de poco moriré y mis hijos sentirán el dolor que yo sentí tras la muerte de mis padres. No hago mas que esperar ese día, ese día en que mi vida terminará y con ella todo mi sufrimiento.
Agua
Entonces alguien puso su mano en mi hombro, acariciándolo. Tomé su mano y se sentó a mi lado, quitándose sus zapatos y dejando sus pies en el agua. La miré, y, como me pasó al mirar al agua, me perdí en sus facciones y, cuando llegué a sus ojos, buceé en ellos, como tantas veces había hecho en aquellas aguas que nos miraban.
Ella me apartí la mirada; cogió una flor que emergía entre las juntas de las baldosas de la acera. La olió. Hable primero:
- ¿Es cierto? ¿Te marchas?
Ella miró al agua y su mirada se vació. No contestaba, no me hacía falta. Su silencio me hablaba más que su voz.
- ¿No puedes hacer nada?e
Ella se levantó.
- Sólo despedirme-dijo.
Me levanté. Acaricié su cara; me besó. Sabía que sería la última vez que la viera. Sólo acerté a llorar, y mis lágrimas emergieron de mis ojos como las aguas de los manantiales. Ella también lloró. Se lanzó al agua y desapareció, fundiendose con ella, y regresando a su origen. Sólosu flor, bañada por el rocío de sus ojos, quedó a mi lado; esta flor sería el fiel testamento de nuestro amor, el negro recuerdo de su huida y la marchita llave de mi existencia.



