martes, 17 de febrero de 2009
JUEVES
Aquel día me levanté pensando que sería especial, y así fue.
Como todos los días me levanté, puse la cafetera en marcha y fui a ducharme. Cuando estaba bajo el agua se me ocurrió una idea, una gran idea, pero no sabía si a mis compañeros les iba a gustar.
Desayuné corriendo y me fui. Cuando llegué al estudio no había nadie, así que me puse a ensayar yo sola.
Cuando ellos llegaron les comenté mi idea: grabar una canción para recordar a las víctimas del 11-M. Les pareció fantástica, pero dijeron que había que hablar con la familia y preguntarles si les parecía bien esta canción y, además, que los fondos recaudados irían a parar a la asociación.
Al reunirnos con los familiares sentí que me sumaba algo importante, como es la lucha por el terrorismo; también me llevé una gran sorpresa, pues yo creía que se sentían impotentes al ver que los culpables de la muerte de sus familiares no eran castigados, pero decían que la justicia algún día se encargaría de ellos.
Cuando les contamos el motivo de aquella reunión les aclaramos que en ningún momento pensábamos mostrar debilidad ante aquel despreciable acto. Ellos nos felicitaron y nos dieron las gracias por lo que íbamos a hacer, y nos preguntaron si podía ayudarnos en algo. Al principio les dijimos que no, pero a Xabi se le ocurrió que podían grabar ellos mismos el videoclip, y así fue.
Ahora estoy encantada con la canción, porque al público le gusta y estamos colaborando con la Asociación de Víctimas del 11-M.
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1 comentario:
me encanta el relato y la canción
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